El libro de Levítico fue escrito por Moisés y forma parte del Pentateuco, es decir, los primeros cinco libros de la Biblia, escritos por Moisés. El libro comienza en el Monte Sinaí, el mismo sitio geográfico donde Dios dio la Ley. El libro de Éxodo terminó con la construcción del tabernáculo según las instrucciones de Dios, y luego el tabernáculo se llenó de la gloria de Dios.  El libro de Levítico continúa dando los reglamentos sobre la adoración en el tabernáculo. Levítico es pues, el gran libro sobre la adoración.

El libro de Levítico comienza con la palabra hebrea “va-yick-rah”, que quiere decir: “Y llamó”. Dios ahora se ha mudado al tabernáculo, y habla desde allí.  Ya no habla desde el Monte de Sinaí. Llama al pueblo para que se reúna con Él en el tabernáculo y les dice cómo deben venir y cómo deben caminar delante de Él. Por eso, este es un mensaje maravilloso para la iglesia. El significado real de la palabra “iglesia”, (la “ekklessia”), es “los llamados afuera”. En otras palabras, los que hemos creído, somos los que hemos sido llamados afuera. En aquel día, Dios hablaba desde el tabernáculo pidiéndoles que se allegaran a Él. Hoy en día el Señor Jesús nos llama y dice en Juan 10:27: “Mis ovejas oyen mi voz. . .”.  Por tanto, este libro tendrá un maravilloso mensaje para nosotros hoy en día.

Levítico es el libro sobre la adoración. El sacrificio, la ceremonia, el rito, la liturgia, las instrucciones, los lavamientos, las convocaciones, las fiestas que debían ser guardadas, las condiciones y las amonestaciones se amontonan en este libro. Todos estos ejercicios físicos fueron dados para enseñar verdades espirituales. El Apóstol Pablo, escribió en su primera carta a los Corintios, capítulo 10, versículo 11: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”. Y también en el mismo capítulo 10 de primera a los Corintios, versículo 6, Pablo dice: “Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros”. Y en su carta a los Romanos, capítulo 15, versículo 4, dice: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”.

El libro de Levítico tiene instrucciones maravillosas para nosotros hoy en día porque revela a Cristo de una manera muy extraordinaria. Tyndale, en su “Prólogo al Tercer Libro de Moisés”, dijo: “Aunque los sacrificios y ceremonias no pueden ser base ni fundamento sobre las que se pueda edificar, es decir, aunque no podemos comprobar nada por medio de estas cosas, sin embargo, una vez que hemos hallado a Cristo y Sus misterios; entonces, podemos tomar prestadas las figuras, – es decir – las alegorías, las similitudes, y los ejemplos, para revelar a Cristo y los secretos de Dios que están escondidos en Cristo, y podemos declararlos más viva y perceptiblemente que con todas las palabras del mundo”.

El principio fundamental del libro de Levítico es “santidad a Jehová”. Levítico enseña que el único camino a Dios es por medio del sacrificio. La palabra “expiación” aparece 45 veces en este libro. Expiación significa “encubrir”. La sangre de los toros y de los machos cabríos en realidad no podía quitar el pecado. Pero lo podía encubrir hasta que Cristo viniera para quitar todos los pecados. El Apóstol Pablo, se refiere a esto en su carta a los Romanos, capítulo 3, versículo 25, cuando dice: “A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados”.

                                                       - Enseñanzas sobre Levítico, Por J. Vernon McGee

Escucha la introducción del libro de Levítico, uno de los libros más importantes de toda la Biblia.  

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