Cuando empecé a trabajar en la radiodifusión, yo quería ir más allá de la congregación de la iglesia para alcanzar al Sr. “Promedio Americano”.  Era una audiencia invisible.  Por eso, yo me imaginaba a un hombre acostado en el sofá tomando una cerveza, y le hablaba a él.  Quería conectarme con ese oyente de tal manera que no apagaría la radio, para que siguiera escuchándome.  Es lo que todavía intento hacer.  Me concentro en un solo individuo, normalmente alguien de quien recientemente he recibido una carta.  Algunas personas no entienden de qué se trata A Través de la Biblia.  Intentamos ser entendidos de tal manera que Jesucristo se hace real a la gente.  Esto es lo único que nos motiva estar en el aire.  La radio es un instrumento maravilloso que transmite la Palabra de Dios.  El oyente puede tiene la oportunidad de escuchar a solas sin interrupción.

Mel Smith era vendedor a un negocio grande en Los Ángeles.  Él me relató una experiencia que tuvo.  Un día entró en el negocio y no encontró a nadie.  Caminó hacia la oficina en la parte de atrás y al llegar allá, encontró la puerta cerrada – todo estaba cerrado.  ¡De repente escuchó mi voz desde adentro de la oficina!  Luego me contó “Abrí la puerta, y allí estaba media docena de hombres escuchando A Través de la Biblia en la radio.  Empezaron a pedir disculpas, y lo que querían decir era ‘Pues, ese hombre habla de tal manera que lo entendemos’.”  Cuando Mel me contó eso, me dijo “Si seis hombres de negocios en la comunidad pueden decir ‘¡Entendemos lo que está diciendo!’, no hay nada mejor que eso en todo el mundo.”  Esto es exactamente lo que intentamos lograr con el programa A Través de la Biblia.

Del libro The Life and Ministry of J. Vernon McGee