La vida cristiana no es el vivir según una lista de reglas o reglamentos. La vida cristiana es la obediencia a Jesucristo. La identificación con Cristo es la Santificación Posicional. La obediencia a Cristo es la experiencia de la santificación y esa es la santificación práctica. Lo más importante es recordar que los cristianos tienen que obedecer al Señor Jesús y tener comunión con El.

Todo el mundo tiene algún principio por lo cual vivir. No importa quién sea uno. Si uno vive por alguna ley, está viviendo de acuerdo a su naturaleza vieja. El vivir por alguna ley, es un extremo. Otro extremo contra el cual Pablo amonesta, es el libertinaje.

Si usted es hijo de Dios, no puede hacer lo que le dé la gana, sino que tiene que hacer lo que le agrade al Señor. Debe presentarse a Él y serle obediente. Esa es una manera práctica de vivir la vida cristiana. En realidad, la muerte y la justicia no tienen otra alternativa sino obedecer. Toda persona es esclava de la una o de la otra.

Aun los creyentes tenemos que aprender que el poder del pecado es tan verdadero, como la culpa del pecado. Habiendo sido liberado de la culpa del pecado, mediante la justificación por la fe, ahora el creyente debe ser libertado del poder del pecado, por medio de la santificación por la fe. Ahora, la obediencia es la obediencia de la fe. La fe conduce a la obediencia a Cristo. No podemos librarnos de los lazos del pecado, porque somos débiles. Pero sí podemos presentarnos como esclavos a Jesucristo.

Él es quien nos pone en libertad. Recordemos las palabras de Jesús, allá en el evangelio según San Juan, capítulo 8, versículos 34 al 36, cuando dijo: “. . . que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el Hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres."

- Editado de mensajes sobre Romanos por J. Vernon McGee

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