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1 Corintios es una carta dirigida a la iglesia de Corinto. Corinto, como se menciona en las notas y bosquejos de estos estudios que enviamos, era el lugar más pecaminoso de todo el imperio romano en los días del apóstol Pablo; se la puede llamar la “Corinto Carnal”. Se le ha llamado “El bazar de la Vanidad”. Está localizada a unos 70 kilómetros de la ciudad de Atenas, hacia el oeste, en un istmo entre el Peloponeso y Grecia continental. Era una de las ciudades más florecientes de la antigua Grecia en el tiempo del imperio romano con tres puertos, dos de los cuales eran de importancia. En la actualidad ha perdido su importancia debido a la construcción de un canal, que quitó la necesidad de hacer escala en la ciudad. En realidad, esa importancia que tenía antes la perdió hace mucho tiempo. Quisiéramos agregar algo más a esa introducción.

En los días de Pablo había unos 400.000 habitantes. Cuando Grecia era independiente era la capital de la liga de Acaya. En el año 146 a.C., fue totalmente destruida por el general romano Lucio Mumio y permaneció en esa condición por un siglo. Cien años después fue reconstruida por Julio César; eso tuvo lugar en el año 46 a.C., y recobró la ciudad todo su antiguo esplendor. Estaba localizada en el istmo que ya hemos mencionado, y el comercio del mundo entero pasaba prácticamente por los dos puertos de Corinto.

La población estaba formada por gentes de procedencia griega, de judíos, italianos y muchas otras. Marineros, negociantes, aventureros y refugiados de los cuatro puntos cardinales del imperio romano deambulaban por sus calles. Aquí tenía lugar un continuo “Bazar de la Vanidad”. Los vicios procedentes del oriente y del occidente se unían en este lugar y contribuían a la degradación humana del lugar. Hasta la misma religión era usada para propósitos indignos.

La diosa griega de la belleza y del amor, Afrodita, tenía en esta ciudad un magnífico templo en el que miles de sacerdotisas servían en una adoración vil y llena de maldad. De paso, en el templo de Afrodita o de Venus, si se usa el nombre romano, esos miles de llamadas sacerdotisas, pues, no eran otra cosa sino prostitutas y el sexo era una religión allí. Ahora, Corinto le puede enseñar a esta generación muchas cosas sobre el sexo. Pero nuestra generación ya conoce demasiado del tema y ya estamos saturados hasta que nos causa náuseas.

Hay algo más que debemos notar aquí. No sólo la religión se había envilecido, sino que la filosofía griega estaba en decadencia. Y se suscitaba discusiones sin fin. Por esa razón dijo el apóstol Pablo cuando llegó: “Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” – Usted recuerda allá en el capítulo 2, versículo 2 de esta primera carta. Esta era una ciudad entregada totalmente al placer y al libertinaje y alcoholismo. Allí, en el imperio romano habían inventado una palabra nueva, era “corintianizarse”. Cuando se había corintianizado, quería decir que había alcanzado el límite de la bajeza en el mundo.

El apóstol Pablo, pues, llegó a esta ciudad en su segundo viaje misionero. También lo hizo en su tercer viaje, que fue el último. Él pasó mucho tiempo en Corinto. En su primera visita pasó 18 meses y allí conoció a Aquila y a Priscila. Ellos habían tenido que abandonar Roma debido a un edicto de Claudio el emperador Romano. Uno de los escritores romanos nos informa que la razón por la cual debieron salir, eran los disturbios causados en relación con los cristianos en Roma.

Ahora, cuando Pablo llegó a Corinto, predicó en la sinagoga, y por lo general hubo un tumulto. Pablo siempre provocaba un tumulto, una revolución o un avivamiento en cualquier lugar donde visitaba. Y Corinto, pues, no era una excepción. Se nos dice que él pasó mucho tiempo en ese lugar. Pero en su tercer viaje misionero se quedó demorado en Efeso. Ese era un buen lugar para quedarse demorado ya que él hizo una labor extraordinaria en Efeso en su trabajo misionero. Esa zona fue probablemente la más evangelizada. Pero ello provocó un desasosiego entre los corintios ya que ellos eran muy tiernos en la fe cristiana y estaban solicitando urgentemente a Pablo que los visitara.

Por ese motivo, Pablo escribió una carta para corregir algunos de los errores que habían aparecido en esa iglesia. Ellos tenían preguntas sobre muchos tópicos, querían tener respuestas sobre situaciones políticas, cuestiones religiosas, asuntos domésticos, sobre cosas relacionadas con la moralidad y el paganismo y muchas cosas más. Pablo, pues, les escribió una carta, que aparentemente no nos llegó a nosotros.

- Editado del estudio de 1 Corintios por el Dr. J. Vernon McGee

Aprende más en el estudio de 1 Corintios.

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