A pesar de la ansiedad e inconveniencia, la crisis ha unido más al personal, proveyendo la oportunidad para que muchos compañeros de trabajo se conozcan mejor después de años de infrecuente interacción.

Ya con muchos miembros del personal de regreso en sus oficinas, la renovación después del incendio del edificio de TWR en Cary está en camino a ser completada en julio.

Después de la instalación de los nuevos cubículos—muchos de los viejos cubículos y otros muebles fueron deshechos después del incendio del 22 de diciembre—varios departamentos han podido volver a sus áreas acostumbradas. Las Mujeres de Esperanza de TWR, el ministerio hispano de EE. UU. y los equipos de servicios a ministerios, sin embargo, están todavía en lugares temporarios hasta que se pueda reconstruir el ala más dañada del edificio.

Todavía queda mucho por hacer en el ala dañada, tal como terminar de instalar los alambres eléctricos y remplazar el ladrillo del exterior, renovar el sistema de calefacción y aire, instalar líneas para datos, instalar ventanas y aislamiento y colocar tablero yeso. Una vez que todo eso esté terminado, nuevos cubículos tendrán que ser instalados así como alfombra.

Paul Stobbe, director de servicios de ministerio y supervisor de la restauración, dijo que la meta es cumplir la renovación más o menos al mismo tiempo que otro proyecto, el cual fue comenzado antes del incendio. El propósito de este proyecto es convertir en oficinas adicionales un espacio de almacenaje en el tercer piso.

Un sentido de normalidad bienvenido volvió el primero de mayo cuando el auditorio fue reclamado para las devociones de la mañana y para las reuniones del personal. El auditorio sirvió como espacio temporario para los departamentos relocalizados como Recursos humanos y Finanza hasta que sus lugares acostumbrados pudieran ser renovados.

Presidiendo sobre el tiempo devocional el primero de mayo, Stobbe urgió a los asistentes a expresar lo que estaban sintiendo en su experiencia post incendio. Un punto de vista general podría expresarse así: A pesar de la ansiedad y la inconveniencia, la crisis nos ha unido más, proveyendo la oportunidad para que muchos coobreros se conozcan mejor después de años de infrecuente interacción.   

Se oró durante el devocional por la persona que prendió el fuego, pidiendo que la Señor obre en la vida de ese individuo.

Debbie Moninger, directora de recursos humanos en los EE. UU. dijo: “Fue difícil al principio porque las cosas eran muy caóticas… y también tuvimos que ajustarnos a nuevos espacios y equipaje que quizá no funcionaba la primera vez que tratamos de usarlo o quizá las cosas no estaban donde esperábamos encontrarlas. Estábamos sacando lo que necesitábamos de cajas, estábamos en espacios reducidos, pero creo que todos se acomodaron bien. Nos han informado en cuanto al progreso que se ha hecho, así es que podemos ver la luz al final del túnel. También oramos en la mañana, cosa que considero muy importante. Y hemos tratado de hacer cosas que son algo festivas o felices o que simplemente contribuyen al bienestar general de la gente.”

Cuando Moninger anunció que iba a jubilarse de “barista” – en otras palabras, iba a dejar de proveer el café y los postres que había provisto para levantar los espíritus del personal durante los primeros meses después del incendio—respondió el CEO en una correspondencia electrónica a todo el personal.

 “Debbie, ¡permítame añadir mi agradecimiento por haber provisto ‘una atmósfera de hogar’ durante la renovación!”