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Una introducción al libro de Josué

El versículo clave en el libro de Josué, lo encontramos en el capítulo 1, el versículo 3 que dice: “Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.” Israel debía entrar y tomar posesión de la tierra. Claro que había que librar batallas. Habría conflicto y conquista. Debían apoderarse del enemigo y destruirlo. Ahora, estas cosas no pueden decirse en cuanto al cielo.

El cielo es un regalo de la gracia de Dios. El cielo no es un lugar de conflicto y conquista. Por eso, la posesión de la tierra prometida no puede representar al cielo. El libro de Josué realmente se puede comparar más bien con el libro de Efesios en el Nuevo Testamento. Usted y yo que hemos sido redimidos, somos bendecidos “con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,” como nos dice el apóstol Pablo en su carta a los Efesios, capítulo 1, versículo 3. Tenemos que tomar posesión de estas bendiciones.

El libro de Josué es profético de Israel y típico de la Iglesia. Israel recibió el título de propiedad de la tierra, como lo menciona el profeta Jeremías. También el profeta Ezequiel se refiere a esto. El conflicto y la conquista van juntos con la posesión de la tierra.

La palabra clave en este libro de Josué, es la palabra: posesión. La palabra clave no es victoria. ¡Dios gana la victoria! Israel recibe liberación y posesión. Ahora, la pertenencia de Israel era incondicional. La posesión de Israel era condicional. Por tanto, al cristiano hoy en día, le es dado el título de propiedad de las bendiciones espirituales, como vimos ya en Efesios capítulo 1, versículo 3. La posesión y la experiencia práctica de esas bendiciones, depende del conflicto y de la conquista. Estas nunca se logran por la energía de la carne, sino mediante el poder del Espíritu Santo obrando en la vida del creyente que se la entregue totalmente.

- Editado de las Notas y Bosquejos de Josué, por el Dr. J. Vernon McGee

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