Array
(
    [data] => Array
        (
            [61083b31a49fa] => Array
                (
                    [index] => 0
                    [type] => image
                    [url] => /images/r/iran_una_semilla_en_mi_corazon/960xg0-375-4000-2625/iran_una_semilla_en_mi_corazon.jpg
                    [size] => 960x540
                    [coords] => 0-375-4000-2625
                    [path] => /images/r/iran_una_semilla_en_mi_corazon
                    [caption] => 
                    [link] => 
                    [alt] => iran una semilla en mi corazon
                    [original] => /media/image/iran_una_semilla_en_mi_corazon.jpg
                    [_image] => /images/r/iran_una_semilla_en_mi_corazon/c960x540g0-375-4000-2625/iran_una_semilla_en_mi_corazon.jpg
                    [marker] => 0
                )

        )

    [thumbs] => Array
        (
            [0] => <li><a href="#slide0"><img src="/images/r/iran_una_semilla_en_mi_corazon/60x60g0-375-4000-2625/iran_una_semilla_en_mi_corazon.jpg" alt="" /></a></li>
        )

    [id] => carousel
)

Traducido de un artículo escrito
Por Dan Reese
Presidente TWR Canadá


Las plantas son una forma increíble de ver la gloria de Dios en exhibición. Hay tantas variedades - ¡nuestro Dios es muy creativo! Cada planta es precedida por una temporada de crecimiento: algunas producen muy rápidamente, mientras que otras toman un poco más de tiempo.

En el año 2008, los científicos descubrieron un árbol de palma en la isla de Madagascar que solo florea una vez cada 100 años. Pero, el esfuerzo de florecer y dar fruto agota tanto al árbol que en cuestión de algunos meses, éste se marchita y muere.

¿Qué tiene que ver esto con el ministerio de Radio Trans Mundial en Canadá? Como organización, nuestro objetivo es el de alcanzar al mundo para Cristo de manera que produzca fruto que permanezca. Nuestra misión no es solo el de evangelizar, sino también ayudar a crecer y cultivar la fe de los creyentes. Como Jesús nota en la parábola del sembrador en Mateo 13, es importante que la semilla del Evangelio caiga en buena tierra.

Quiero compartir con ustedes la historia de un hombre del mundo de habla Persa, a quien llamaremos Nidal. Él escribió una carta a nuestro equipo ministerial persa, compartiendo su testimonio.

Nidal nació en 1977 en un pueblo pequeño en una familia tradicional. Como joven, estaba muy decidido y celoso de seguir las leyes de la Sharía. Durante el mes del Ramadán, (el mes islámico del ayuno) en 1998, cuando Nidal estaba aún en la escuela secundaria, él se despertaba temprano con su madre cada mañana para el desayuno. Luego del desayuno, encendía la radio para escuchar el llamado matutino de oración, hacerla, y luego dormir de nuevo. Una de esas mañanas, había terminado de desayunar y hubo un largo tiempo de espera por la oración matutina. Mientras esperaba, empezó a ajustar la frecuencia de la radio a otras estaciones. 

“De repente me encontré con una estación extraña, donde una voz agradable, calmada, firme y audible hablaba de Dios”, comparte Nidal. “El Dios del que hablaba me parecía extraño e increíble para mí al mismo tiempo. El presentador hablaba de Dios y su gracia y perdón. Él dijo que todas las personas pueden ser perdonadas por medio de la fe en Dios y de su obra en la cruz. Todo esto me parecía extraño e irreal al mismo tiempo”.

Nidal oyó todas las palabras de este presentador sin saber su nombre. Al final de su transmisión, se mencionó la dirección y nombre de la estación de radio: El Reverendo Reza Masoudi, de Radio Monte Carlo, en Mónaco (una estación de RTM). Nidal escuchó a esta voz presentar la Palabra de Dios cada mañana hasta el final del Ramadán. “Y yo, despertándome cada día para cumplir la ley, estaba ansioso de escuchar de Dios, quien es el verdadero Dios”.

Sin alguien quien riegue la semilla y le ayude a tomar los próximos pasos para la fe en Cristo, la pasión de Nidal se desvaneció hasta hace 10 años cuando Nidal aceptó a Jesús por medio del evangelismo de un amigo. Pero, él vivía en una ciudad remota y no tenía acceso a una iglesia o pastor local.

Él escribe:

“A mis primeros días como cristiano, tenía compañerismo con este creyente amigo mío, hasta que dejé  la región. Luego de esto,  perdí mi crecimiento espiritual y madurez por aproximadamente nueve años. Este año pasado, gracias a las circunstancias causadas por la “pandemia”, empecé una congregación virtual con grupos fuera de mi país. Doy gracias a Dios que estas condiciones han traído bendiciones y crecimiento espiritual para los creyentes dentro del país, para personas como yo”. 

Nidal buscaba recursos sobre Dios en línea.

“Encontré su página web y de repente me encontré en shock por una voz- ¡la voz del Hermano Reza Masoudi! Una voz que me recordaba a Jesucristo. Eran lágrimas de gozo... o quizás lágrimas de lamento de mis años de incredulidad. . . o quizás lágrimas de dolor de no saber el valor y la dignidad de las palabras que escuché hace años. Estas lágrimas caían constantemente de mis ojos fluyendo de mis mejillas. . .

“Durante las horas que escuchaba a esta voz agradable del siervo de Dios luego de muchos años, reflexioné que esta voz era indudablemente una semilla que Dios plantón en mi corazón hace muchos años. La buena noticia que recibí años después por medio de mi amigo irrigaron la semilla que causó la germinación y crecimiento en mi fe”.

“¡Por favor oren por mí! Deseo y sueño con el día en que sea capaz de plantar una semilla en el corazón de alguien que lleve fruto para nuestro Señor”.

Todos en el ministerio de RTM se esfuerzan en tener un componente de seguimiento. Se utilizan una variedad de métodos para guiar a creyentes desde la duda a la decisión al discipulado con el deseo de producir fruto que perdure.

¡Su ofrenda a favor del ministerio de Radio Trans Mundial ayudará a creyentes a crecer en su fe y plantar la semilla del evangelio en muchos corazones!

Le agradecemos por considerar en oración cómo puede asociarse con nosotros financieramente para comunicar la esperanza de Cristo al mundo de habla hispana con el deseo de ver a muchos convertidos a Cristo.