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¿Qué es la fe?

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1)

La palabra griega utilizada aquí es “hupóstasis”. Es un término científico, y es lo opuesto a hipótesis, una mera teoría. Es aquello que descansa sobre un hecho. ¿Qué es entonces “hupóstasis”? Bueno, eso es una substancia. En química sería ese elemento químico que queda en el fondo del tubo de ensayo después que uno haya hecho algún experimento.

El Dr. Robertson lo dijo de la siguiente manera: “Es el título de propiedad”. ¿Cuál es ese título de propiedad? ¿Cuál es la certeza, la substancia? La Palabra de Dios, amigo oyente. Si su fe no descansa en la Palabra de Dios, entonces no es una fe bíblica. Tiene que descansar en la Palabra de Dios, en lo que Él dice. En realidad, significa creer en Dios.

La pregunta que debemos hacernos ahora es: ¿Cree usted a Dios o no le cree? No venga a decir que tiene problemas intelectuales porque eso no da resultado. Lo que mantiene al hombre alejado e la Palabra de Dios es el pecado. Es el pecado en su vida lo que le está estorbando a usted allegarse a Dios. “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. Cuando usted está listo para abandonar su pecado, el Espíritu Santo hará que la Palabra de Dios sea algo real para usted.

El Apóstol Pablo escribió a los creyentes en Colosas, “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Colosenses 1:9) El conocer la voluntad de Dios es conocer la Palabra de Dios. Pablo oraba que ellos llegaran a conocer la voluntad de Dios. La palabra griega para “conocimiento” es “epignosis”. En aquel día había ciertos gnósticos que profesaban tener un conocimiento superior. El Apóstol Pablo decía: “Yo quiero que ustedes tengan un verdadero conocimiento superior; yo quiero que ustedes sepan que la Biblia es la Palabra de Dios. Yo creo que el Espíritu Santo hará que esto sea real y verdadero para ustedes”.

La fe descansa en la Palabra de Dios. Y lo dogmático se encuentra en este libro. Esa es la razón por la cual el autor de Hebreos escribió

Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. (Hebreos. 10:39)

Hay sólo dos formas de andar. O usted retrocede o está avanzando hacia adelante, porque todo aquello que está vivo no puede mantenerse en un sólo lugar. O usted se dirige en una dirección, o en la otra. En un bosque hay cierto deterioro que está ocurriendo, y hay decadencia; pero también hay cierto crecimiento y desarrollo en el mismo lugar. No hay nada allí que esté vivo y que se mantenga siempre en la misma posición o situación. Es imposible hacer eso.

“La convicción de lo que no se ve”. La palabra para convicción o esencia en griego es “élengcos”. Es decir, convencer. Cuando se estudia el griego clásico, se puede encontrar esta palabra que se presenta en el juicio hecho a Sócrates. En el relato que hace Platón se menciona como 23 veces. A propósito, “élengcos” es una expresión legal. Eso es algo que uno puede llevar al tribunal y probar su caso.

La fe no es un salto en las tinieblas. La fe no es algo como “espero que así suceda”. La fe es una substancia, es una certeza, es una evidencia. Es una substancia prácticamente científica, es una evidencia para la mente legal. Si usted en realidad quiere creer, entonces puede creer. Usted puede creer muchas tonterías también, pero Dios no quiere que usted haga eso. Dios quiere que usted descanse en la Palabra de Dios.

—Editado de los Mensajes de Hebreos por el Dr. J. Vernon McGee

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